En ocasiones los fotógrafos podemos llegar a ser un problema a la hora de viajar, tanto es así que no os lo podéis ni imaginar. En mi caso, cuando era más joven, era de esos que se metían en la maleta el máximo equipo posible “por si acaso” (trípode, flash, la gran colección de objetivos, tarde de calibrado, etc.) Ahora llegados hasta este punto, se puede hablar desde la experiencia y os vamos a orientar para que vosotros no cometáis los mismos errores y disfrutéis de vuestros viajes al mayor exponente. Si tú eres una de esas personas que llevan todo lo máximo posible dentro de una mochila, entonces te recomendamos que sigas leyendo este post.

“Menos es más”

Viajar hoy por hoy es un auténtico placer del que muy pocos pueden disponer, y si además esta suerte es compartida con alguien, pues aún mucho mejor. Yo particularmente no concibo viajar solo, y si lo hago, intento que ese viaje tenga más pros que contras. Seguro que en vuestra memoria tenéis alguna buena experiencia que os haya hecho viajar (fotográficamente hablando) sólo con otros locos como vosotros con la cámara al cuello.

Muchos de nosotros tenemos familia y seguro que cuando viajamos lo hacemos con ellos. En estos viajes iremos a lugares en los cuales la luz sea distinta, visitaremos rincones idílicos, veremos formas que nos cautiven… Particularmente, soy de esos que no concibe viajar sin una cámara pegada al cuello (quizás sea uno de mis defectos, jejeje). Después de años viajando con familia que me tiene que soportar y amigos que son ajenos al gremio, os voy a contar una de las formas que tiene un fotógrafo para hacer su mochila en estos días de vacaciones y viajes.

Playa de Corralejo, Fuerteventura. Fotografía © Sergio R. de Juan

Tips fundamentales para viajes familiares no fotográficos

  • Si quieres entregarte en cuerpo y alma a la fotografía, no viajes en familia. Por un momento puede parecer no importar o incluso esos familiares se animen a posar ante tu cámara, pero, corres el riesgo de convertirte en el/la pesado/a de turno. Ambas cosas son incompatibles, por eso mismo vete olvidando del asunto.
  • No tiene sentido que saques tu increíble cuerpo de cámara, tus 4 objetivos, el flash, montar el trípode… Eso era posible cuando erais dos y además tu pareja te quería y te aguantaba sin condiciones. Ahora si hay niños de por medio, no tienes más remedio que elegir.
  • Entonces, ¿tenemos que renunciar a hacer fotos? No, claro que no. En estos casos hay que saber cómo adaptarse. En fotografía debemos intentar movernos con soltura en cualquier ambiente (y sí, aquí también entre la parte familiar).
  • Uno de los tips principales es que no lleves todo “por si acaso”. Concéntrate en lo esencial, aquel material que realmente cumpla tus necesidades. Dejemos atrás todo aquello que suponga un gran volumen y/o peso (tu espalda lo agradecerá). Lo ideal para estas ocasiones es que viajes con un 35mm y un 24-70mm, ambos objetivos son capaces de cumplir todas tus expectativas y necesidades en un viaje.
Tomada con 35mm f/1.4 Art de Sigma. Fotografía © Sergio R. de Juan

Hora de las conclusiones

Viajar ligero es lo mejor que podemos hacer para así poder disfrutar de todo lo que nos rodea. Las cámaras compactas de alta gama pueden ser una muy buena alternativa en estos casos: pequeñas, con grandes prestaciones, fáciles y cómodas. No necesitamos más. Para terminar y como recomendación personal, yo en mis viajes familiares no fotográficos, siempre opto por Fujifilm X100T, una cámara que cumple todas mis necesidades y me ayuda a disfrutar sin cargar innecesariamente mi espalda.